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Área Académica
Acorde a las innovaciones pedagógicas actuales y en sintonía con la revolución de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) y en el marco de la Sociedad del Conocimiento. El Colegio Salesiano opta por una formación integral del alumno, quien se constituye en centro y eje de nuestra labor educativa.
Por eso optamos como metodología de programación curricular el “Modelo T”, para desarrollar Capacidades – Destrezas y Valores – Actitudes; conscientes que la sociedad actual exige de cada joven creatividad y criticidad al momento de afrontar dificultades, como una sólida responsabilidad social con sus congéneres y con la naturaleza, hecho que como seres humanos nos distingue y caracteriza respecto a toda la creación.
En nuestro fundamento pedagógico encontramos las siguientes características que enmarcan y distinguen nuestra labor educativa:
Centralidad de la persona del joven.
El joven es el verdadero protagonista de su educación y maduración evangélica. El educador no puede centrarse en sí mismo en el proceso educativo, ni siquiera en los contenidos programáticos, los que deben desarrollarse en función del destinatario. Tampoco puede centrarse en los dispositivos o normas (“reglas de conducta”), ellos deben ayudar al educando a crecer en forma integral. Igualmente las estructuras físicas deben estar al servicio del destinatario.
Confianza en las potencialidades del joven.
Educar así como evangelizar es recorrer un camino acompañando al hermano en su maduración; y esto supone una confianza mutua. Por tanto, debemos creer y confiar en las posibilidades del destinatario, persona inteligente, creativa, libre, consciente de sus actos, capaz de amar y ser amada, ayudándole a tomar decisiones, afrontar responsabilidades, ejecutar acciones y asumir las consecuencias de las mismas. Posiblemente el destinatario, sobre todo el educando cometerá muchos errores: no hay que desesperarse, no perder la paciencia recordando que el ideal a alcanzar implica muchos tropiezos, pero que al final será conseguido con esfuerzo y esperanza.
Criterio de “PREVENTIVIDAD”.
Es una característica típicamente salesiana: Don Bosco ayudaba a sus jóvenes a prevenir las situaciones negativas y utilizar los medios adecuados para evitarla. Esta es la preventividad: más vale prevenir que lamentar y por esto se debe apoyar al destinatario a conducir su vida constructivamente, haciendo el bien y evitando el mal. Posiblemente el joven caerá muchas veces y por eso debemos darle la mano para que se levante, confíe en sí mismo y trate de evitar nuevas caídas.
La asistencia salesiana.
Otro rasgo distintivo de la pedagogía salesiana. Consiste en una presencia estimulante para el destinatario, pues el educador lo acompaña como amigo, guía, hermano mayor que anima, entusiasma, comprende y perdona cuando sea el caso. La presencia del educador debe ser bien acogida por los jóvenes, que lo ven como alguien que los apoya y los ayuda a madurar en todo aspecto.
La metodología de la bondad.
Debemos imitar el método que utilizó Jesús, Buen Pastor. Él acogía a todos bondadosamente, especialmente a los niños, a los pobres, a los pecadores, categorías de personas marginadas en el pueblo de Israel. Estaba a gusto con ellos y les expresaba su afecto y predilección. Imitemos también el ejemplo de Don Bosco para quien la casa salesiana debía ser un lugar donde los jóvenes vivieran contentos, en clima de familia, como verdaderos hermanos, respetándose y ayudándose entre sí. Solamente a través de este ambiente se podrá lograr la confianza, el diálogo y la comunión necesaria para el desarrollo integral de los jóvenes.
La vida de fe.
Los fundamentos pedagógico catequético que hemos enunciado, quedan integrados y se perfeccionan desde la dimensión de la fe. Don Bosco decía que su meta consistía en formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. El joven alcanzará su desarrollo pleno como persona y como hijo de Dios viviendo la fe cristiana, confiando en Dios Padre, imitando a Jesucristo con la fuerza del Espíritu Santo. Dialogando con ellos mediante la oración, fortaleciéndose por los sacramentos, principalmente la Reconciliación y la Comunión frecuentes, meditando la Palabra de Dios, expresando su pertenencia real a la comunidad eclesial, invocando a María como Madre y Maestra, asumiendo las características de la espiritualidad juvenil salesiana. En la medida en que sea coherente con su fe cristiana, se convertirá en signo y portador del amor de Dios a los demás jóvenes.
PROPUESTA CURRICULAR
El Colegio, desarrolla su propuesta curricular a través de Áreas, las que se integran desde el 1º grado de primaria al 5º de secundaria. Cada una de éstas, buscan como objetivo común, desarrollar en la medida de lo posible capacidades y valores comunes en los alumnos. Por eso asumen esta labor institucional preparando un adecuado cartel de contenidos (malla curricular) que garantice el objetivo.
Las Áreas básicas de trabajo son:
Área de Comunicación Integral e Idioma
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Área de Ciencias Sociales y Arte
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Área de Ciencia Tecnología y Ambiente y Educación Para el Trabajo
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Área de Lógico Matemática
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Área de Religión y Humanidades.
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Área de Educación Física, Psicomotricidad y Recreación.
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